La CNMC analiza las nuevas tecnologias en el sector financiero

 

11-2018

El término Fintech hace referencia, en un sentido amplio, al uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para la provisión de servicios financieros y su éxito consiste en la eficiencia caracterizada por la innovación tecnológica y desarrollo de la economía colaborativa, buscando la personalización de estos servicios. Es evidente que el sector financiero es uno de los sectores más regulados debido a su enorme impacto en la economía y está caracterizado, sin embargo, por fallos de mercado que justifican la intervención pública, como son las asimetrías de información, existencia de operadores con un elevado poder de mercado y otras externalidades.

En su estudio, la CNMC ha analizado este fenómeno desde el punto de vista de la competencia y de la regulación económica en defensa de los consumidores, y afirma que la innovación tecnológica y la aparición de nuevos operadores, servicios y modelos de negocio exigen un nuevo enfoque regulatorio. En concreto, este estudio analiza las oportunidades y desafíos que presenta Fintech y aborda los principales problemas que plantean una serie de aplicaciones del sector financiero, como son, entre otros, los sistemas y servicios de pago, el blockchain, la gestión de activos o el crowdfunding.

De acuerdo con la CNMC, Fintech supone una disrupción en el sector financiero tradicional gracias a la utilización más eficiente de la información que puede dar lugar a nuevos tipos de negocio, con un gran potencial para fomentar la competencia en el sector financiero y numerosos beneficios para los consumidores. Además, Fintech puede contribuir a corregir o, al menos, mitigar los fallos de mercado que se han venido identificando en el sector financiero.

Al mismo tiempo, la CNMC reconoce que las innovaciones de Fintech no están exentas de riesgos y generan determinados desafíos para las autoridades de competencia, pues algunos de estos novedosos servicios se basan en plataformas digitales que pueden adquirir un poder de mercado significativo gracias a efectos de red indirectos, lo que obliga a realizar un minucioso examen que consiga identificar y evitar posibles conductas anticompetitivas. Fintech también plantea otras cuestiones relevantes relacionadas con el acceso a la información ("facility"), el papel y funcionamiento de los algoritmos y Big Techs.
En particular, cabe destacar que los pagos son un área donde los bancos y las compañías de tarjetas de crédito han establecido alianzas sólidas y duraderas en un sector relativamente concentrado, donde las empresas dominantes pueden reforzar su posición. A pesar de ello, la innovación en los sistemas de pagos puede resultar procompetitiva al permitir la participación de nuevos operadores y la revisión de barreras de entradas regulatorias que pueden considerarse innecesarias.
Si bien es cierto que la aplicación de las TIC en el sector financiero no es nueva, la digitalización se ha acelerado notablemente en los últimos años, de manera que varias autoridades monetarias y financieras nacionales están revisando sus marcos regulatorios para acomodar los nuevos modelos de negocio y actividades. A estos efectos, la estrategia más razonable parece aplicar un enfoque funcional caso por caso, clasificando cada modelo en función de las características específicas.

En este sentido, para permitir que se materialicen los beneficios de Fintech y se minimicen sus posibles riesgos, es preciso asegurar la existencia de una regulación adecuada que promueva la innovación y desarrollo de estas tecnologías, teniendo en cuenta los principios de necesidad y proporcionalidad. La CNMC indica que Fintech debe contar con un amplio margen de actuación para poder aprovechar el máximo nivel de eficiencias posible y, para ello, la regulación debe enfocarse a tipos de actividades y no a entidades concretas, dado que los fallos de mercado están generalmente ligados a una actividad determinada y no a su forma de organización.

El estudio concluye que Fintech impulsa la competencia en el sector financiero, lo que repercute positivamente no sólo en este sector sino también en la economía en su conjunto, favoreciendo la entrada de nuevos competidores y nuevos modelos que generen una mayor eficiencia en forma de precios más asequibles y servicios mejores y más diferenciados.

En cualquier caso, todas estas tecnologías son aún incipientes y, por tanto, de acuerdo con la CNMC es recomendable adoptar un "banco de pruebas regulatorio" o "sandbox", con el objetivo de que los proyectos más innovadores puedan desarrollarse exentos de requisitos regulatorios y pueda valorarse su impacto en el mercado. Además, la CNMC estima conveniente apostar por iniciativas de Open-banking & insurance para asegurar la aplicación de principios de neutralidad tecnológica y no discriminación.

El estudio íntegro de la CNMC está disponible en el siguiente link: E/CNMC/001/18 

 

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